Utilización en construcción y comportamiento geotécnico de los materiales volcánicos de Canarias

Utilización en construcción de materiales volcánicos de Canarias
(Artículo publicado en la Revista Obras Urbanas número 101)

Alejandro Lomoschitz Mora-Figueroa; Dr. en Ciencias geológicas. Departamento de Ingeniería Civil Escuela de Ingenierías Industriales y Civiles, EIIC. Área de Ingeniería del Terreno. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
José Miguel Medina Pérez; Geólogo. Director técnico de ESOCAN SL, Estudios de Suelos y Obras Canarias S.L.

Este artículo establece un marco general sobre la utilización de los materiales volcánicos, describe el comportamiento geotécnico habitual de estos materiales, ya sea en zonas de talud como en zonas de cimentación de estructuras y, por ende, pretende servir de punto de partida para desarrollar procedimientos constructivos concretos, acordes con la naturaleza y comportamiento propios de estos materiales.

Las erupciones recientes de Canarias han puesto en primer plano la necesidad de estudios geológicos y geotécnicos que permitan llevar un control de las emisiones volcánicas (gases, coladas lávicas y piroclastos) durante y con posterioridad a la erupción, y poder así establecer criterios constructivos concretos, fiables desde un punto de vista técnico y viables económicamente, de cara a la vigilancia y reconstrucción de las zonas afectadas.

Las erupciones más recientes acaecidas en las Islas Canarias han sido dos: 1) La erupción submarina de El Hierro de 2011-12 [1] (monte submarino Taoro), ocurrida al sur de la isla, con unos 329 millones de metros cúbicos de materiales emitidos y una duración de 148 días (10 de octubre de 2011 al 5 de marzo de 2012); y 2) la erupción de La Palma de 2021 [2], en la zona del parque natural de Cumbre Vieja (volcán Tajogaite). Con 85 días de actividad (19 de septiembre al 23 de diciembre de 2021) y 1219 hectáreas arrasadas, el volcán produjo la destrucción de 2988 edificaciones, 72 km de carreteras y 369 hectáreas de cultivos, y la evacuación de unas 6800 personas (Fig. 1).

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Figura 1. Erupción del volcán Tajogaite, en el Parque natural de Cumbre Vieja, en el sur de la isla de La Palma, en la madrugada del 20 de septiembre de 2021. Son visibles dos bocas eruptivas que expulsan al aire gases y piroclastos, y las coladas lávicas que avanzan ladera abajo.

1 Introducción

La utilización de las rocas volcánicas queda restringida a zonas muy concretas en nuestro país. Así su empleo es extensivo en las islas Canarias, constituidas principalmente por rocas volcánicas, y muy restringido en la Península Ibérica donde sólo aparecen en la zona de Olot, Campos de Calatrava, Murcia, Valencia y algún punto más. No obstante, en la Tierra existen zonas extensas con formaciones volcánicas, por ejemplo, en África, Centro y Sudamérica y las islas de Asia oriental (por ejemplo: Japón, Filipinas e Indonesia). [3]

Las rocas volcánicas muestran características particulares, debido a las diferentes condiciones de formación del magma, de su emisión y depósito. Con frecuencia los terrenos volcánicos son heterogéneos y presentan grandes variaciones locales que dificultan su estudio.

La Tabla 1 resume los litotipos de las Islas Canarias [4], también aplicables a las islas atlánticas próximas (Madeira, Azores y Cabo Verde) en términos generales.

Tabla 1. Litotipos de las Islas Canarias, extraído de GETCAN-011 (Gobierno de Canarias, 2011).

En la citada edición de GETCAN-011 (Guía para la planificación y realización de estudios geotécnicos para la edificación en la Comunidad Autónoma de Canarias) [4] también se presentan valores de otras propiedades geomecánicas como la velocidad de transmisión de ondas ultrasónicas, índice de carga puntual, tracción indirecta y módulos de Young (Tabla 2). Para los piroclastos cementados (compactados o soldados) además se aportan valores promedio de pesos específicos, porosidad y presión de colapso (Tabla 3).

Tabla 2. Propiedades geomecánicas de las rocas volcánicas de Canarias, valores promedio y litotipos de GETCAN-011 (Gobierno de Canarias, 2011), siglas de litotipos de la Tabla 1.

Tabla 3. Propiedades geomecánicas de piroclastos cementados o trabados (T) de Canarias, valores promedio y litotipos de GETCAN-011 (Gobierno de Canarias, 2011), siglas de litotipos de la Tabla 1.

2 Utilización y comportamiento de los piroclastos basálticos

Son materiales fragmentarios de carácter granular, vesiculares, de tamaños variables, color negro o rojizo, composición básica y textura vítrea, porfídica o criptocristalina. Los piroclastos de basanita y traquibasalto, próximos en composición, tienen características y comportamiento similares. Generalmente se encuentran sueltos o poco compactados y son fácilmente ripables, si bien en ocasiones están soldados.

Son característicos los conos volcánicos de piroclastos que resaltan en el paisaje, por su emisión central, carácter puntual y morfología cónica. No obstante, alrededor de ellos también se extienden mantos de piroclastos, dispersados por el viento, que pueden alcanzan espesores métricos (Fig. 2).

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Figura 2. Alineación de conos volcánicos de piroclastos en el Parque Natural de Timanfaya, Lanzarote.

Los piroclastos reciben distinta denominación según el tamaño de las partículas: cenizas (<2 mm), lapilli (2 a 64 mm), escorias o bombas (>64 mm) según tengan forma angulosa o redondeada.

Los depósitos de piroclastos basálticos están compuestos principalmente de lapilli y escorias. En detalle, las partículas tienen aristas marcadas y forma angulosa, con multitud de huecos esféricos (vesículas o vacuolas) que llegan a alcanzar el 36%del volumen total, de manera que el conjunto es altamente poroso.

Lapilli y escorias se emplean como rellenos filtrantes en muros y pavimentos, en jardinería y agricultura. Por sus propiedades higroscópicas, que retienen la humedad, son empleadas en el cultivo de viñedos. Los lapilli se emplean como árido natural o triturado en la fabricación de bloques de hormigón y se han empleado extensamente en capas granulares de carreteras. Sin embargo, la normativa actual de firmes limita su uso, a cambio de la zahorra artificial, lo que no impide su utilización en pistas y caminos forestales.

En la Tabla 4 se han reunido los principales parámetros geotécnicos de escorias y lapilli, cuyos valores indican las siguientes particularidades respecto a un material granular convencional:

  1. La elevada porosidad varía entre 36 y 58 %, según se consideren sólo los poros intrapartícula (porosidad cerrada) o también los interpartícula (porosidad abierta), que justifica los bajos valores de peso específico seco (δd) respecto al peso específico de los sólidos (δs).
  2. Los valores variables y elevados del ángulo de rozamiento interno se deben a las formas irregulares y picudas de las partículas.
  3. Estrictamente no son materiales cohesivos por su carácter granular y al estar sueltos. Los valores de cohesión obtenidos son atribuibles a cierta trabazón o empaquetamiento que existe entre partículas.
  4. El particular comportamiento en los taludes se debe a las propiedades ya aludidas. Los ángulos de talud a corto plazo e intactos son elevados, de 70-85º, mientras que a largo plazo o al ser removidos adoptan los ángulos de reposo, 35-40º

Tabla 4. Principales parámetros geotécnicos de piroclastos basálticos.
Pesos específicos sólido (δs) y seco (δd), ángulo de rozamiento (Ø), cohesión (c), módulo de elasticidad (E), Módulo de Poisson (ϒ) e índice CBR. (1) Lomoschitz et al. (2006) [5]; (2) Malheiro et al. (2010) [6].

Además de formar paquetes o mantos masivos, los piroclastos con frecuencia se alternan con coladas, como es el caso de los conos de lavas y piroclastos basálticos. El soporte estructural de estos conos se debe a los paquetes de coladas. Los taludes admiten relaciones de pendiente 1H:5V siempre que la socavación de los niveles de piroclastos no los descalce. En el diseño de grandes taludes conviene estudiar la estabilidad del conjunto, pues se pueden deslizar y desprender grandes bloques (Fig. 3).

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Figura 3. Comportamiento de los niveles de piroclastos en talud, bajo cimentaciones y en terraplenes. [7]

El comportamiento bajo las cimentaciones puede resultar problemático, pues cuando los apoyos coinciden con los niveles de piroclastos son previsibles asientos importantes, las zapatas se hunden y las losas de cimentación trabajan a flexión en esos puntos. Por eso es necesario que el reconocimiento del terreno permita reconstruir la disposición espacial de estos niveles lo mejor posible; e incluso son recomendables las comprobaciones puntuales una vez excavado el terreno, con el fin de rellenar con hormigón las zonas flojas. Por último, los rellenos de terraplén requieren un control específico de la compactación, para romper las aristas que traban las partículas. [7]

3 Utilización y comportamiento del basalto masivo

El basalto masivo es la roca propia de las coladas lávicas de basalto, ya sean homogéneas y densas o bien escoriáceas, porosas e irregulares.

Es la roca volcánica más extendida, es densa y oscura, de color negro a gris oscuro estando fresco y castaño oscuro o rojizo cuando se altera. La basanita y el traquibasalto se incluyen en este grupo, por su composición parecida y comportamiento similar al basalto. Sus minerales esenciales son la plagioclasa cálcica y un piroxeno, generalmente augita. Puede tener olivino, piroxeno o plagioclasa, circunstancia que se utiliza para nombrar las diferentes variedades (basalto olivínico, piroxénico o plagioclásico). Tiene bajo contenido en sílice y alto en minerales ferromagnesianos. Su textura preferente es porfídica y es afanítica cuando el grano es fino.

En los macizos volcánicos antiguos suele disponerse en coladas horizontales en una sucesión monótona, con intercalaciones de piroclastos. En los conos volcánicos o estratovolcanes las coladas aparecen inclinadas y alternan con niveles de piroclastos, en proporciones variables (Fig. 4).

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Figura 4. (A) Sucesión de coladas basálticas horizontales. (B) Cono volcánico con predominio de lavas y cono volcánico de coladas basálticas y piroclastos en alternancia. [7]

La disyunción columnar por enfriamiento es característica común de las coladas basálticas, con juntas paralelas y hexagonales, normales a la colada. Ocasionalmente presentan disyunción esferoidal por meteorización, propia de rocas ígneas masivas.

En ocasiones el basalto incluye vacuolas (basalto vacuolar) que son huecos esféricos de varios milímetros, dejados por burbujas de gas del magma original (Fig. 5). La presencia de vacuolas disminuye la densidad de la roca (Tabla 5). El basalto masivo denso tiene 24-27 KN/m3 de densidad y el basalto vacuolar 20-23 KN/m3 (Gobierno de Canarias, 2011). En la Tabla 5 se dan los rangos de valores del peso específico y de la resistencia a compresión de basaltos masivos y vacuolares.

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Figura 5. Muestras de basalto masivo (izquierda) olivínico-piroxénico y basalto vacuolar (derecha).

Tabla 5. Densidad y resistencia a compresión simple del basalto, intervalos de valores frecuentes.
(1) Blyth y de Freitas, 1986 [8]; (2) Gobierno de Canarias, 2011 [4]; (3) González de Vallejo et al., 2006. [9]

Esta roca es utilizada en mampostería por su fácil labra y buena resistencia. Excelente como árido por su superficie rugosa con adherencia magnífica para el cemento y el asfalto. Como adoquinado es resistente pero algunos tipos se pulen excesivamente y dan lugar a superficies resbaladizas. Se emplea en chapado y ornamentación de edificios. Dada su dureza, densidad y facilidad de troceado resulta buena roca para puertos. Ejemplo clásico de esta utilización, son los diques holandeses, construidos a base de basaltos traídos de Inglaterra.

Por su resistencia al desgaste, adherencia y escasa absorción, machacado es un material de buen uso en carreteras tanto como material de base, subbase o rodadura, también es muy empleado para escolleras y rellenos de puerto.

En ferrocarriles es utilizada para balasto cuando la roca esta sana, para conformar el pedraplén bajo las traviesas. Es una de las rocas que para tal fin señala la norma de RENFE N.R.V. 3-4-0.0 [10].

Aunque roca impermeable su excesiva fracturación la hace desaconsejable como cierre de obras hidráulicas. Su alteración, a favor de fracturas, da lugar a zonas arcillo-arenosas de color rojizo, que engloban bloques de roca más o menos sana. En conjunto es atacable con máquina sin necesidad de explosivo cuando el macizo está meteorizado.

En general es un material con alta capacidad portante para cimentar estructuras. Los problemas geotécnicos provienen de: 1) la heterogeneidad espacial de algunas coladas y de los piroclastos intercalados, 2) la presencia de juntas verticales y abiertas, 3) la frecuente aparición de huecos y cuevas, que ocasionalmente son tubos de gran tamaño y 4) niveles de escorias

4 Cuevas y tubos volcánicos

Con relativa frecuencia, las coladas de lavas fluidas, en general de composición basáltica o basanítica, dejan en su interior cuevas que pueden ser desde pequeñas cavidades, de 0,5 a 1 metro, a grandes cavernas de decenas de metros de diámetro, e incluso tubos volcánicos, que se caracterizan por su trayectoria lineal y longitudes de decenas a centenas de metros, e incluso de varios kilómetros.

La existencia de cavernas en un terreno de cimentación de un edificio es un problema geotécnico muy serio, para el cual los equipos de investigación al uso y los procedimientos habituales no permiten un análisis eficiente de cada caverna. En regiones volcánicas, donde pueden aparecer cavernas, es una practica usual realizar perforaciones con barrenas o de reconocimiento geotécnico de 6-8 m de profundidad en el centro de cada cimentación, con la intención de verificar que, a esas profundidades, no hay ninguna caverna. En caso de detectarse una caverna, se suele aumentar el nº de sondeos mecánicos al menos a 4, coincidiendo con las esquinas de la cimentación, o bien cubriendo uniformemente la zona potencialmente peligrosa. Una vez confirmada la presencia de cualquier caverna deben ser adoptadas las medidas constructivas adecuadas para su tratamiento [11].

Un tubo volcánico es una estructura común en coladas basálticas o basaníticas y se forma cuando la lava fundida que discurre por un terreno entra en contacto con el aire frío de la superficie (Fig. 6, Fig. 7). Su capa superior tiende a perder temperatura y se solidifica, creando una especie de costra aislante. Esto permite que la lava fundida siga fluyendo por el interior del terreno, dejando una cavidad lineal tras de sí, es decir, un tubo volcánico (Fig. 8).

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Figura 6. Esquema de la formación de un tubo volcánico.
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Figura 7. Canales lávicos del volcán Tajogaite, Parque natural de Cumbre Vieja, La Palma.
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Figura 8. Tubo volcánico del volcán La Corona, Lanzarote.

En algunos casos, no se llega a formar un techo, este no se estabiliza y se desploma con el cese de la actividad volcánica. En este caso, se obtiene un «tubo volcánico sin techo» que se denomina canal lávico, y que se clasifica como una cavidad subaérea.

El riesgo por la existencia de cuevas o tubos volcánicos en el subsuelo, que podrían quedar bajo la cimentación de una estructura, radica en la posibilidad de desmoronamiento e incluso de desplome del techo de la cavidad. En este sentido, la problemática es similar a la de las cuevas kársticas, tan abundantes en la península Ibérica e Islas Baleares, propias de los macizos rocosos de calizas, dolomías o yesos. Pero, a diferencia de estos, en la mayoría de los casos son conductos aislados y siguen trayectorias rectilíneas de gran continuidad. Pueden presentar diámetros de dimensiones muy variables y el acceso a los tubos volcánicos resulta en general más difícil que en las cuevas kársticas, que presentan más ramificaciones.

Un ejemplo clásico es la Cueva de los verdes y los Jameos del agua al norte de Lanzarote, abiertos por el desplome parcial del techo de un amplio tubo volcánico [12], y que son puntos de interés turístico de gran belleza natural con un diseño peculiar del artista Cesar Manrique.

El tubo volcánico principal, de 6 km de longitud, surge de la base del volcán de la Corona y discurre por el subsuelo mediante un conducto lineal hacia la costa Este y se adentra 1,6 km bajo el nivel del mar actual [13]. La sección del tubo es amplia y alcanza los 25 metros de diámetro en algunas zonas.

Por otro lado, han aparecido tubos volcánicos en varias islas de Canarias. En Tenerife se han encontrado en numerosas obras de la capital, Santa Cruz de Tenerife; también en La Laguna (por ejemplo, bajo los cimientos de la Facultad de Bellas Artes, donde hubo que hacer un control especifico de las cavidades, para reforzar adecuadamente el terreno, antes de apoyar las estructuras de cimentación) (Fig. 9) [14] y en multitud de localidades menores. También son frecuentes en el sur de El Hierro y de La Palma, en Lanzarote, así como en Gran Canaria, pero con menor frecuencia.

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Figura 9. Perfiles geotécnicos realizados a partir del reconocimiento del subsuelo para localizar tubos volcánicos mediante sondeos mecánicos cortos (6-10 m), ejecutados durante la construcción de la Facultad de Bellas Artes, La Laguna, en 2009. (A) perfil bajo la zapata de un muro corrido y localización de dos cuevas; (B) perfil bajo una gran zapata (6×10 m2) y localización del ramal sur de la cueva 1, de 4 m de ancho y 2 m de alto. [14]

Especial importancia tienen los numerosos tubos y canales lávicos que se originaron durante la erupción de La Palma de 2021 (Fig. 1, Fig. 7), que fueron filmados y que en su mayoría quedaron enterrados por las coladas y mantos de piroclastos posteriores a su formación.

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Figura 10. Paquete de 1.5 m de cineritas (toba de cenizas) de color blanco, intercalado entre coladas de ignimbrita soldada, gris rojiza, de composición fonolítica y una colada fonolítica en la base. Temisas, Gran Canaria (Foto de A. Lomoschitz).

5 Utilización y comportamiento de los piroclastos sálicos y las rocas piroclásticas

La emisión de magmas sálicos, ricos en sílice y de alta viscosidad, produce erupciones violentas, con una enorme variedad de piroclastos y coladas piroclásticas, que tienen una elevada proporción de fragmentos, en contraste con las coladas lávicas. Los magmas sálicos son frecuentemente de composición traquítica o fonolítica.

Existe una terminología muy diversa para denominar a estos materiales. De forma abreviada se pueden considerar los tipos de la tabla siguiente.

Tabla 6. Terminología simplificada para denominar los piroclastos y rocas piroclásticas sálicas

Los piroclastos sálicos sueltos (cenizas y pómez) son partículas ligeras y de colores claros (blanco, beige o amarillo pálido). Los niveles de cenizas son pulverulentos y los pómez muy porosos y ligeros, pues flotan en el agua.

Los piroclastos sálicos compactos (cinerita y pumita) están constituidos por piroclastos aglutinados, ya sean de cenizas, pómez o una mezcla de los dos (ash and pumice, en inglés) junto a una porción variable de fragmentos de roca, denominados líticos. El término “ignimbrita no soldada” ha venido a sustituir al término común “toba volcánica” (tuff en inglés) y se refiere a que las partículas de pómez no están aplastadas. Son rocas ligeras, blandas y de colores claros.

Un aglomerado volcánico es una mezcla cementada o soldada de fragmentos volcánicos. Hay autores que restringen el término a aglomerados de piroclastos básicos (spatter). Está más extendido el término brecha volcánica para denominar las rocas piroclásticas provenientes de una colada piroclástica, que viene a resaltar la forma angulosa de los fragmentos. Estos aparecen englobados en una matriz de pasta y partículas más finas, e incluso minerales de neoformación (juveniles). Atendiendo a la génesis, en vez de aglomerado o brecha volcánica, se emplea el término ignimbrita soldada que es una roca de origen piroclástico, altamente cohesiva, cuyos fragmentos de pómez aparecen deformados dúctilmente, indican líneas de flujo y el conjunto está muy soldado térmicamente.

Es difícil establecer parámetros geotécnicos característicos para estos materiales [15]. Por un lado, cinerita y pumita son rocas muy ligeras y porosas, con densidades de 7 a 12 KN/m3 y resistencias en torno a 1MPa, es decir, son rocas blandas. Por otro lado, hay tal variedad de rocas piroclásticas que, en función de la composición y proporción de los líticos, la naturaleza de la matriz y el grado de soldadura, se obtienen valores muy diferentes.

La Tabla 7 reúne valores promedio del peso específico aparente y resistencia a compresión simple de rocas piroclásticas canarias.

Tabla 7. Valores geomecánicos de rocas piroclásticas sálicas de Canarias, extraído de GETCAN-011, Gobierno de Canarias (2011) [4], (1) Rodríguez Losada et al. (2007a) [16], (2) Rodríguez Losada et al.(2007b) [17].

La utilización de estos materiales se concreta en:

  1. Las tobas de cenizas y pómez permiten la obtención de puzolana, materia prima del cemento Pórtland y de cementos especiales.
  2. Hay ignimbritas soldadas de gran belleza y fácil labra, como es el caso de la Piedra de Arucas de Gran Canaria o la ignimbrita de Arico en Tenerife, empleadas como piedra ornamental [17].
  3. Bloques de ignimbritas no soldadas y soldadas se han empleado en construcciones rurales para sillería y mampostería.
  4. La baja resistencia de los piroclastos sálicos y la heterogeneidad general de los aglomerados los hacen inservibles como áridos para hormigones y de utilidad restringida para terraplenes.

6 Utilización y comportamiento de la fonolita y la traquita masivas

Provienen de coladas lávicas y domos de magmas sálicos, bajos en sílice, y tienen colores verdes, gris azulado y beige, con tonos desde oscuros hasta bastante claros.

La fonolita es una roca volcánica de grano fino, compuesta de feldespato potásico y feldespatoide, con textura porfídica (Figura 11-A). Es una roca muy impermeable y presenta una típica disyunción en lajas. Al golpearla produce un sonido característico (de phono: sonido, lithos: piedra), de ahí su nombre, fonolita.

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Figura 11. (A) Muro enchapado con lajas de fonolita y (B) fachada con traquita de Tindaya, Campus de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (fotos de A. Lomoschitz).

Es una roca compacta, con valores promedio 24 KN/m3 de densidad y 119 MPa de resistencia a compresión simple [4].

En Canarias se emplea extensivamente, en forma de lajas para enchapados de pavimentos y paredes, pero sobre todo para obtener áridos de machaqueo empleados en hormigones, terraplenes, capas de firme de carreteras, mezclas asfálticas y en escolleras de puerto.

El túnel de La Laja, Gran Canaria, atraviesa 1 Km de una colada de fonolita, cuyas propiedades se muestran en la Tabla 8.

Tabla 8. Propiedades de la fonolita del túnel de La Laja, Gran Canaria, ejecutado en 1997-98. (δ: peso
específico o densidad; ø°: ángulo de rozamiento interno; c: cohesión; ϒ= coeficiente de Poisson; E: Módulo de Young).

El macizo presentaba 3 familias de discontinuidades, dos subverticales y otra subhorizontal, un RQD (Rock Quality Designation) promedio de 85 y RMR (Rock Mass Ratio) de 64. La continuidad de la colada fonolítica y el control de sus propiedades permitió pasar de una perforación en dos fases, avance y destroza, a una excavación a sección completa mediante jumbos robotizados [18].

La traquita es una roca sálica de grano fino a medio, compuesta por feldespato, piroxeno alcalino y anfibol, de textura característica (traquítica) en la que los feldespatos aparecen alineados. Tiene colores claros, de tonos grises, amarillentos o rojizos.

Es una roca de fragilidad media, con valor promedio 24 KN/m3 de densidad y 95 MPa de resistencia a compresión simple [4].

Se ha utilizado como piedra de sillería y mampostería, pues se labra y corta bien. Las variedades de mayor calidad se emplean como roca ornamental, como la traquita de Tindaya, Fuerteventura (Figura 11-B). Los demás usos, para áridos y capas de firme, se ven restringidos a la extensión de las canteras. Estas rocas existen en las Islas Columbretes, en Jaspe (Vizcaya), en Jumilla (Murcia) y sobre todo en Canarias.

7 Otras rocas volcánicas

La riolita es la roca volcánica equivalente al granito y por tanto es de composición mineralógica similar: cuarzo, feldespato y un mineral oscuro, que puede ser biotita, anfibol o piroxeno. También tiene en ocasiones material vítreo. Presenta textura porfídica. Se divide en dos grupos: riolitas sódicas y potásicas según el tipo de feldespato presente.

Roca dura y resistente es usada por estas características en construcción. Da un árido anguloso, pero presenta baja adherencia con el cemento. Es roca impermeable y su alteración da lugar a arcillas.

La dacita es el equivalente volcánico de la tonalita y la granodiorita. Presenta textura porfídicacon fenocristales de cuarzo, ortosa o sanidina, plagioclasas y piroxenos, biotitas u hornblenda, aunque estos tres últimos minerales suelen encontrarse en menor proporción. La pasta es corrientemente muy fina. Suele confundirse en el campo con la riolita ya que las características físicas son muy similares.

La andesita es una roca volcánica equivalente mineralógicamente al gabro, la diorita y la diabasa. Después del basalto, es la roca volcánica más abundante en el mundo, de ahí su importancia, aunque no abunda en España. Sin embargo, predomina en Centro y Sudamérica, principalmente en las regiones andinas, de ahí su nombre, “Andesita”.

Los minerales dominantes son plagioclasas y andesina, aunque también presenta feldespatos alcalinos y cuarzo en pequeña cantidad. Los minerales ferromagnesianos más comunes son biotita, hornblenda, augita o hiperstena. Textura porfídica con fenocristales de feldespato y minerales máficos y pasta vítrea o microlítica con cuarzo. Cuando está sana su color es gris, pasando a verdoso, rojizo y castaño oscuro cuando se altera, cosa corriente, ya que es fácilmente atacable por los agentes atmosféricos.

En buen estado puede utilizarse en mampostería y machacada como subbase de carreteras. Es impermeable, así como los productos de su meteorización, por lo cual es buen cierre para obras hidráulicas, no necesitando revestimiento en los canales abiertos en ella.

Referencias

[1] Wikipedia / Erupción de El Hierro de 2011 https://es.wikipedia.org/wiki/Erupci%C3%B3n_de_El _Hierro_de_2011

[2] Wikipedia / Erupción volcánica de La Palma de 2021 https://es.wikipedia.org/wiki/Erupci%C3%B3n_volc%C3%A1nica_de_La_Palma_de_2021

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