Vectorr: Tren propulsado mediante vacío y presión de aire

Vectorr: Tren propulsado mediante vacío y presión de aire

Artículo de Eugenio Rodríguez publicado en “Fieras de la Ingeniería”.

En el condado de Mendocino, California, una compañía formada por dos ingenieros espera traer a la vida un nuevo modelo de tren de alta velocidad; uno que promete ser más ecológico, más ligero, más rápido, más seguro y más barato que cualquier otro mecanismo competitivo actualmente en el mercado.

Flight Rail Corporation fue fundada por el galardonado ingeniero Max Schlienger y fundador de Retech. Junto con su hijo, Eric Schlienger, desarrollaron Vectorr, un sistema de carril elevado de alta velocidad propulsado por presión de aire dentro de un tubo de potencia sellado bajo el tren.

La tecnología se proyecta para permitir operar a velocidades máximas de 321,8 km/h y afrontar pendientes de hasta un 10% de inclinación, superando en tres veces la capacidad de lo que un tren convencional puede subir. Un prototipo plenamente funcional a escala 1:6 de un sistema real, puede verse en estos días operando a 48 km/h en un circuito cerrado de 638 metros de longitud situado en el jardín trasero de Schlienger.

 

La idea de Max Schlienger surgió de un lugar bastante inusual: su larga experiencia en equipamiento de procesamiento metalúrgico al vacío. “Observé cómo los diferenciales de presión relativamente pequeños pueden generar poderosas fuerzas”, nos comenta. “Habiendo notado la fuerza que podía generarse, surgió la pregunta: ‘¿Podría ser utilizado esto como una fuerza motriz para el transporte?’”.

El sistema que desarrolló en respuesta a esa pregunta se denominó Vectorr, ya que es una combinación entre el término matemático “vector”, que significa dirección y magnitud, y Torr, una unidad de presión. Hasta ahora ha obtenido cinco patentes estadounidenses que cubren el sistema de propulsión y otros aspectos de la tecnología.

El método implica un tren propulsado mediante vacío y presión de aire, a través de un pistón de movimiento libre contenido debajo de un tubo de potencia sellado. Este pistón está acoplado magnéticamente a los coches de pasajeros que circulan arriba de la vía usando imanes permanentes de alta resistencia. Podría soportar hasta diez coches con una capacidad total de entre 240 y 800 pasajeros.

Esta idea puede sonar un tanto familiar, pero sus creadores advierten que el sistema no debe confundirse con la omnipresente tecnología Maglev, que “levita” el tren, ya que Vectorr usa fuerzas magnéticas de tracción.

Una de las ventajas clave de Vectorr es que podría operar en vías con inclinaciones del 10%, incluso en presencia de hielo y nieve, superando a cualquier otro sistema ferroviario actualmente en operación.

Los diseñadores afirman que Vectorr también cuenta con una serie de beneficios ecológicos, desde un menor impacto medioambiental en su instalación (no se requiere excavación de zanjas o túneles) hasta unas emisiones mínimas de CO2 debido a su fuente de energía eléctrica, pasando por la disminución del ruido gracias a su ligero peso y forma aerodinámica.

“El sistema está destinado a implantarse a lo largo de los corredores ferroviarios existentes, aprovechando así el uso de las rutas de transporte que ya hay”, explica Schlienger. “Fue diseñado para facilitar el transporte entre las principales ciudades, o las principales ciudades con las poblaciones periféricas. Sin embargo, el sistema también tiene aplicaciones dentro de una ciudad”.

A pesar de su atractivo futurista, el concepto no es totalmente original. Un sistema experimental similar debutó por primera vez en Londres en la década de 1840, cuando se conocía como “Ferrocarril Atmosférico”, pero debido a limitaciones mecánicas y dificultades meteorológicas, todos los esfuerzos por demostrar la tecnología fueron infructuosos y la empresa que la desarrollaba finalmente quebró.

“En realidad no éramos conscientes de los trabajos realizados durante la historia en este campo”, dice Schlienger. “Para cuando descubrimos esos esfuerzos anteriores, ya habíamos encontrado la solución a los problemas principales por los que en el pasado limitaron su implantación”.

El tipo de tecnología utilizada hoy por el sistema de Schlienger no era posible hasta la segunda mitad del siglo XX. Vectorr utiliza materiales sintéticos avanzados para el tubo de potencia, junto con imanes de alta resistencia desarrollados por los ingenieros de Delco Remy de General Motors.

La factibilidad de todo el concepto se demuestra a través de un modelo de prueba, el “logro más grande del equipo hasta la fecha”, que opera a velocidades de hasta 48 km/h, equivalente a 290 km/h en escala real.

 

Una pregunta que surge es si el mercado está listo para acoger otra innovación en el sector ferroviario en un momento en el que Hyperloop One de Elon Musk ha capturado la fascinación, y el respaldo financiero significativo, de los inversores establecidos del sector.

Schlienger se siente confiado en que su sistema presenta ventajas únicas: “El punto de venta primario de Hyperloop One se centra en rutas más largas donde su velocidad máxima puede ser usada para justificar un gasto mucho mayor, mientras que el sistema Vectorr está diseñado para ser implementado a lo largo de las líneas existentes con costos mínimos de instalación”.

La tecnología “verde” también puede extraer su energía de fuentes localmente disponibles. De esta manera, también podría sesgar cualquier sanción por la mitigación de la contaminación, que normalmente acompaña grandes proyectos de infraestructura ferroviaria.

En la actualidad, después de 20 años de trabajo, el esfuerzo para impulsar Vectorr en la comercialización está todavía lejos de lograse. Max y Eric Schlienger se están preparando para construir y demostrar un cambio estimulando los sistemas existentes, y están buscando un socio y un proyecto para ayudar a convertir su visión en realidad, comenzando con un modelo a escala real.

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