Los ingenieros de caminos apuestan por el concurso restringido

Los ingenieros de caminos apuestan por el concurso restringido

Los ingenieros de caminos creen que la nueva Ley de Contratación del Sector Público, en trámite parlamentario, posee una serie de líneas rojas que no deberían cruzarse para acabar con las subastas en la contratación de ingeniería y la temeridad de las ofertas. Igualmente, apostarían por el concurso restringido, para contratos con presupuestos superiores a 300.000 euros. Así se habría señalado en el Foro para la Ingeniería de Excelencia (FIDEX), en el marco de sus III Jornadas sobre Ingeniería y Eficiencia, el pasado 23 de marzo, en Madrid.

La nueva Ley de Contratación del Sector Público se encuentra en trámite parlamentario y es la transposición de la Directiva Europea de Contratación, en la que España acumularía ya un año de retraso. Esta debe corregir el excesivo peso del precio respecto a la calidad técnica en las ofertas que se presenten a las licitaciones. En la actualidad el precio tendría más peso que la calidad, pero las ingenierías reclaman que la calidad decida en un 80%.

A día de hoy, las entidades dependientes del Ministerio de Fomento o de Agricultura se alejarían mucho de este punto de partida, a excepción de ADIF que hasta hace unos meses daba al precio un peso del 75% en las adjudicaciones y, recientemente, lo ha reducido hasta el 51%. El caso extremo por su parte es AENA, que contrata mediante subasta y sólo exige un mínimo de acreditación técnica.

Por otra parte, las ingenierías consideran que la Administración debería ampliar sus miras en sus fórmulas de contratación, y utilizar el concurso restringido, al menos para contratos de presupuestos superiores a 300.000 euros. Este mecanismo ha sido tradicionalmente el menos utilizado en España.

Este concurso restringido parte de una primera fase de selección, de entre 4 y 8 empresas, de acuerdo a criterios objetivos, como la experiencia o los equipos humanos. En una segunda fase se adjudicaría el contrato a la empresa cuya oferta sea, conforme a las puntuaciones de tres expertos independientes entre sí, la que obtenga la mejor valoración en función de parámetros de precio y de calidad técnica. La mejor media de las tres puntuaciones sería la que se hiciera con el contrato en este concurso restringido.

Asimismo, y dentro de esas líneas rojas en la Ley de Contratación del Sector Público, los ingenieros se han mostrado especialmente preocupados por las bajas temerarias en los concursos de licitación, que nunca deberían superar la barrera de los cinco puntos porcentuales sobre la baja media de las ofertas presentadas. Asimismo, tal y como reclama el sector, la aceptación de una oferta en baja temeraria debe ser algo excepcional y nunca deben aceptarse argumentos poco objetivos y vagos.

Al mismo tiempo, los ingenieros piden que los criterios de valoración de las ofertas técnicas y económicas sean similares a los que utilizan la Comisión Europea y otras entidades como el Banco Mundial, lo que incluye que de igual manera que a la mejor oferta económica se le dan 100 puntos (sobre 100), ocurra lo mismo con la mejor oferta técnica.

Según Fernando Argüello, director general de FIDEX, las ingenierías pedirían “que España trasponga la Directiva Comunitaria fielmente de acuerdo a lo que consideramos las tablas de la ley en la contratación de la ingeniería”, ha explicado. “Ya vamos mal en tiempos, pues la nueva Ley debería haberse aprobado en abril de 2016, y la situación puede agravarse si la ley que surja tras el debate parlamentario no cumple con estos mandamientos para poner fin a la ingeniería low cost y a las subastas, que provocan posteriores sobrecostes, imprevistos y retrasos en los plazos de ejecución de las obras. Dinero que pagamos todos los contribuyentes”, ha manifestado Argüello.

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