Málaga acoge la Jornada sobre “Humedades estructurales en la edificación”

Málaga acoge la Jornada sobre “Humedades estructurales en la edificación”

El Instituto Municipal de la Vivienda del Ayuntamiento de Málaga ha acogido, el pasado 27 de junio, la Jornada sobre ‘Humedades estructurales en la edificación’, a cargo de Juan Federico Gallardo, director de Murprotec en Andalucía y Andrés Mariscal, responsable técnico de esta compañía. De este modo, los profesionales malagueños han recibido una completa formación sobre las diferentes patologías que sufren los edificios de la región a consecuencia de las humedades, así como sus posibles soluciones.

Los asistentes a esta Jornada sobre ‘Humedades estructurales en la edificación’ habrían acudido a la misma por su interés a la hora de conocer las consecuencias de las humedades para los cimientos y la estructura de los edificios. Juan Federico Gallardo y su equipo han abordado durante dos horas los tipos de humedades estructurales más frecuentes, como son la condensación, infiltraciones laterales y capilaridad, así como el origen, las consecuencias y las posibles soluciones que existen para erradicarlas de forma definitiva.

Juan Federico Gallardo ha asegurado que “las humedades estructurales provocan patologías en los edificios que pueden llegar a ser irreversibles”. Por este motivo, ha señalado que la formación sobre esta problemática a los profesionales del sector será “de vital importancia para que puedan ejecutar sus proyectos, ya sean de obra nueva o casos de rehabilitaciones o reformas, con los conocimientos adecuados”.

En concreto, las humedades estructurales en la provincia de Málaga son un problema que causa estragos en las viviendas y edificios afectando no sólo al deterioro su estructura, sino también agravando problemas de salud. En este sentido, la humedad afecta a todos los habitantes de la casa, pudiendo llegar a provocar problemas respiratorios, alérgicos, dolores musculares e incluso enfermedades pulmonares. La humedad en las paredes es, además, el hábitat perfecto para el desarrollo de ácaros, hongos y bacterias.

Además, la humedad en las viviendas provoca sensación térmica de frío, lo que supone un gasto extra en calefacción y, de forma prolongada, merma la capacidad de resistencia de los muros de los edificios.

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