Casa sorprendente

Construyeron su propia casa… sorprendente

Habitissimo publica en su blog cuatro casos en los que los dueños de las siguientes viviendas se han aventurado a construir su propia casa. Y los resultados, desde luego, no dejan indiferente a nadie…

La casa de las ventanas recicladas

Esta curiosa casa fue creada en el año 2012 por Nick Olson y Lilah Horwitz. Ambos renunciaron a sus puestos de trabajo y se lanzaron a construir un pequeño hogar lleno de vidrio reciclado en las montañas de Virginia Occidental (EEUU).  Tras un largo viaje en su destartalado coche, descubrieron un paraje que les dejó completamente extasiados. Así, decidieron que su nueva vivienda se ubicaría justo ahí, entre montañas y árboles. Nos encanta este ejemplo, pues, además de ser una vivienda construida y proyectada por sus dueños, se trata de una vivienda con un gran trasfondo. Un compromiso entre ellos, con la sociedad y la naturaleza debido al uso de materiales reciclados y sustentables que aprovechan de la Madre Tierra. Una casa que poco a poco ha ido adquiriendo las características necesarias para convertirse en un lugar completamente habitable.

Un estudio sobre ruedas

Este precioso y llamativo estudio de grabación lo encontramos en el bosque de Hilversum (Holanda), aunque lo cierto es que podríamos verlo en cualquier otro paraje del mundo. Esto se debe a que el estudio de Hans Liberg cuenta con ruedas; sí, con ruedas para moverse, quizá de esa forma pueda encontrar mejor la inspiración. El diseño de este estudio lo realizó su amigo Piet Hein Eek, un famoso diseñador de muebles, y viendo el resultado, podemos decir que se trata, sin lugar a dudas, de uno de los estudios acústicos más cool que hemos visto jamás. Sigue el concepto de cabaña de madera, pero modernizado. La estructura llama la atención por su fachada, llena de troncos apilados. En su interior, todo lo necesario para que Hans cree música sin parar.

Vivir como un hobbit por menos de 5.000 euros

¿Os imagináis vivir en una casa de madera similar a la de un hobbit? Es lo que ha conseguido el fotógrafo y ecologista Simon Dale, dueño de esta preciosa casa en Gales, Reino Unido. Un lugar que, si bien no es idéntico, evoca a la perfección el mágico mundo de El Señor de los Anillos. Dale usó piedra, madera y paja para levantar los muros. Estos muros se situaban sobre una robusta estructura de madera de roble. Asimismo, para la fontanería y electricidad, Simon usó materiales recuperados; así es, la casa hobbit de Dale es una casa ecológica. La energía la saca de placas solares y recolecta agua de la lluvia canalizándola de manantiales locales. Sin duda, lo que más llama la atención es el techo verde, un recurso que, además de estético, sirve para que aísle del frío y del calor a partes iguales, contribuyendo así a conseguir una temperatura realmente deliciosa en su interior. ¿Lo mejor de todo? Su precio: Dale no gastó más de 4.300 euros en construirla.

Cuatro ejemplos de dueños que han construido su propia sorprendente casa

Una casa sobre el río Drina

No es una imagen nueva, este pequeño refugio de madera saltó a la fama con la revista National Geographic. Fue esta prestigiosa publicación la que logró situarla en el mapa, concretamente sobre el río Drina, en Serbia. Desde entonces ha sido visitada por numerosos curiosos. Es un tanto diferente al resto, pues no fue ideada para convertirse en una vivienda habitual, sino más bien como un lugar en el que poder descansar durante las largas horas de sol, ya que la casa del río Drina fue construida por un grupo de amigos nadadores hace ya 40 años. Sin duda, todo un alarde de ingeniería y arquitectura. Trajeron tablas de ruinosos cobertizos cercanos, buscaron un techo y, poco a poco, construyeron esta pintoresca casa. Cabe destacar que con las subidas del río ha tenido bastantes problemas, pero siempre hay alguien dispuesto a reconstruir esta maravillosa casa, que se ha convertido en un símbolo para esta zona del país.

La mansión Smith

Nos situamos en el parque de Yellowstone, Wyoming (EEUU). Es justamente aquí donde encontramos este montón de madera, clavos y demás materiales que parecen estar amontonados de forma caótica. Desde lejos, podríamos decir que es una estructura extraña inidentificable. Desde cerca, apreciamos una casa, eso sí, con un toque evidente de locura y cierto halo tétrico. Es obra de Francis Lee Smith, un ingeniero que trabajó sin planos en ella durante casi 12 años. Según cuentan sus hijos, el señor Smith tan sólo quería construir una casa familiar, aunque sorprende que, en la actualidad, tan sólo podamos ver un gran laberinto sin estancias ni dormitorios. Todo tiene una explicación: aunque Lee trabajó en ella más de una década, nunca pudo finalizarla. A los 48 años murió al caer de un balcón mientras construía su futura y, desde entonces, frustrada residencia familiar.

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