Drones: La seguridad en los aeropuertos es indispensable

Drones: La seguridad en los aeropuertos es indispensable

Los drones cada vez son más populares entre el público en general. Por un bajo coste, los drones equipados con sensores de foto/vídeo de alta calidad, una gran autonomía y con constantes avances tecnológicos, proporcionan a sus propietarios un gran rango de acción. Sin embargo, estos dispositivos representan un reto para el tráfico aéreo y seguridad aeroportuaria.

Las autoridades británicas registraron un total de 3.456 alertas por colisión en su espacio aéreo en el último año; los objetos detectados fueron en muchos casos sospechosos de ser drones. Y el riesgo de colisión no es el peor escenario. La carga útil de ciertos drones significa que pueden ser utilizados para propósitos terroristas, por ejemplo, atacar un avión cuando está reponiendo combustible. Por lo tanto, la seguridad de los aeropuertos y la detección inmediata, por medio de drones, de cualquier intrusión es imprescindible.

Detectar, analizar y neutralizar: abordando el problema con sistemas complementarios

Para responder a este desafío se han detectado una gran variedad de soluciones – (acústicas, rapaces, drones equipados con anti-trampas para drones, etc…) y algunas han sido ya implementadas. De todas maneras, estas medidas son solo parcialmente efectivas. El hecho de que las autoridades tomen medidas en cuanto al control de los drones es ciertamente prometedor pero también se convierte en problemático debido a los métodos de ciber-ataque.

La solución más efectiva es probablemente una combinación de varias tecnologías con un control calidad-precio y el uso de sistemas desplegables o integrados en las infraestructuras aeroportuarias localizadas a lo largo del perímetro y/o en posiciones elevadas, proporcionando las mejores capacidades de acción. Los drones pueden ser detectados mediante radares, cámaras y localizadores de dirección.

La solución ideal sería utilizar todos los sistemas relevantes en un área determinada (torre de información y control, transpondedores, etc…) e incorporar los datos para aislar de intrusos a los drones no problemáticos identificados. Esta redundancia de medios es esencial considerando que varios drones autónomos no emiten ondas de radio y no pueden ser detectados usando dispositivos direccionales de e localización.

El dron detectado, y su consecuente neutralización, se obtiene usando varios procedimientos. Para drones operados por ondas de radio, la localización direccional puede ser utilizada para ubicar e interpelar al piloto de drones. La solución más efectiva produce interferencias en todas estas formas (direccional, unidireccional, rangos de frecuencia variable, etc…). Las interferencias de control remoto de drones pueden interrumpir el flujo de datos entre el dron y su estación de tierra, así como el sistema de guía GPS. Las pérdidas de señal de vídeo interrumpen la transmisión de imágenes del dron, por consiguiente la intrusión se produce temporalmente. Aunque en la mayoría de los países es necesaria una adaptación de la legislación, como ocurrió en Francia en 2016, de tal forma que los agentes públicos estén autorizados a denunciar esas interferencias en ciertos perímetros y bandas de frecuencia. En el actual contexto de seguridad, esto tendría todo el sentido.

Fuente: Thales

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