Determinantes de la viabilidad de los contratos llave en mano para la provisión de infraestructuras públicas en España

Determinantes de la viabilidad de los contratos llave en mano para la provisión de infraestructuras públicas en España

(Artículo publicado en la Revista Obras Urbanas número 55)
Francisco Berenguel Felices; Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos
Parte 2. (La Parte 1 se encuentra en el siguiente enlace)

En este artículo se exponen unos factores determinantes que permitan evaluar la viabilidad de los contratos llave en mano, para la provisión de infraestructuras públicas en España y se acompaña el procedimiento de evaluación que permite justificar la selección. El criterio seguido ha tenido en cuenta la situación jurídica actual en España, relativa a la contratación del sector público y la utilidad de los determinantes en el caso de que se introdujera el contrato de obras llave en mano dentro del marco legislativo. Para su definición se han tenido en cuenta, contratos desarrollados en España bajo la figura de proyecto y obra, e internacionales, en la modalidad llave en mano.

Se presenta en dos partes: La primera, describe los actores y factores que intervienen en los contratos de obras públicas, el análisis y gestión del riesgo , los tipos de contratos y las características que definen el contrato llave en mano. La segunda, el contrato llave en mano en España, los factores determinantes de la viabilidad de los contratos llave en mano, la evaluación de los factores determinantes, se resumen los casos estudiados para verificar los determinantes y se extraen las conclusiones alcanzadas.

El Contrato Llave en mano en España

En España, desde el punto de vista técnico y jurídico, el contrato llave en mano es un contrato de proyecto y obra en ingeniería civil, o de proyecto, suministro y obra, en ingeniería industrial. Pero en la práctica del comercio internacional hay que reseñar diferencias entre el contrato de proyecto y obra y el contrato llave en mano. En el primero, el contratista se obliga a concebir y ejecutar el proyecto conforme a las necesidades y exigencias del cliente. Las prestaciones que se derivan, por tanto, de este contrato se circunscriben a la operación de construcción propiamente dicha. No se incluyen dentro de su contenido, como en el caso de los contratos llave en mano, la obligación global, que incluye obligaciones ajenas a la misma, como son: la puesta en funcionamiento de la instalación, la formación de personal, asistencia técnica, los contratos de licencia de proceso y transferencia de tecnología. Partiendo de esta diferencia de contenido existente entre ambos contratos, cabe afirmar que mientras un contrato de proyecto y obra no puede equipararse a un contrato llave en mano, éste sin embargo engloba siempre las obligaciones derivadas del primero.

En los contratos llave en mano, las diferentes prestaciones que lo integran forman parte una única obligación global de resultado, lo que refleja la intención de las partes de otorgar unidad jurídica. En la práctica del comercio internacional se ha ido desarrollando una cierta uniformidad jurídica favorecida por los contratos-tipo y condiciones generales de asociaciones profesionales y de organismos internacionales, así como por el arbitraje internacional.

En España, la modalidad de contrato llave en mano es utilizada sobre todo por clientes privados, mayoritariamente extranjeros y para la construcción de plantas industriales.

Las Entidades del Sector Público utilizan en ocasiones el contrato de proyecto y obra, supliendo al contrato llave en mano. Incluso, en anuncios y pliegos de concursos de administraciones públicas u organismos dependientes, se menciona textualmente la contratación llave en mano, aunque el anuncio de ese mismo concurso publicado en el BOE, diga proyecto y obra.

Se constata, otras veces, la equiparación del contrato a tanto alzado con el llave en mano.

Las empresas del sector han adquirido experiencia los últimos años en la ejecución de proyectos internacionales llave en mano en proyectos de plantas de agua, autopistas, aeropuertos, alta velocidad ferroviaria; ejecutados en numerosos países, en todos los continentes.

Todas estas circunstancias ponen de manifiesto la conveniencia de regular, en el marco legislativo de contratación del sector público, el contrato llave en mano. Esta medida dotaría de seguridad jurídica la ejecución de este tipo de contratos en nuestro País, clarificaría los alcances, delimitaría las responsabilidades frente a los riesgos del proyecto, y dotaría de un instrumento de contratación más, constatado en el mercado internacional, a las  entidades del sector público. También serviría de referencia en las relaciones contractuales entre particulares.

Factores determinantes de la viabilidad de los contratos llave en mano

Las distintas modalidades de contratación no dejan de ser herramientas que deberían utilizarse considerando las características del proyecto a desarrollar, las cualidades de los actores que intervendrán en todo el proceso y las responsabilidades asumidas por las partes, frente a los riesgos del proyecto. Elegir el modelo de contrato más adecuado puede ser clave en la consecución de los objetivos del proyecto.

  • Cliente: Puede contar con experiencia o no, en el desarrollo de proyectos similares. Puede tratarse de una administración pública o empresa privada, que dispongan de equipo técnico propio, o externo contratado al efecto, que se hagan responsables de la supervisión del contrato. Lo relevante es que haya un interlocutor adecuado capaz de definir los requisitos y parámetros del proyecto a desarrollar
  • Contratista: La empresa adjudicataria resultante debe contar con solvencia técnica y económica; disponer de certificados que demuestren referencias técnicas recientes, personal propio cualificado, suficiente, pluridisciplinar, garantías económicas. El procedimiento de adjudicación debe permitir poner en competencia a las empresas del sector, ya sea negociado, restringido, o abierto a todas las que cumplan unas condiciones fijadas. No obstante, la asunción por parte del contratista de la responsabilidad del proyecto y la ejecución de la obra condiciona el proceso, siendo más utilizado un procedimiento restringido o negociado. El objetivo es elegir al mejor candidato, para esa obra en ese momento.
  • Contrato: Es fundamental disponer de un contrato entre el cliente y la empresa adjudicataria, que delimite las responsabilidades; que recoja el plazo, con los hitos correspondientes; que fije las condiciones de pago, retenciones, avales, penalizaciones e incentivos (si los hubiera); indique los procedimientos de aprobación de unidades de obras, puesta en marcha, recepción provisional y definitiva; determine el arbitraje, cómo y dónde dirimir los desacuerdos entre las partes; identifique los equipos de trabajo, responsables, interlocutores, medios materiales y los procedimientos de comunicación y aprobación. En definitiva, sea lo más exhaustivo posible.
  • Presupuesto del Proyecto: El uso de los contratos llave en mano se propone como una solución eficaz para reducir costos y plazos en la licitación de las obras, ya que en un concurso se adjudica el proyecto y la construcción, responsabilizando al contratante del diseño, lo que reduce los riesgos asociados al mismo, causa habitual de conflictos y sobrecostos de las obras. Estas circunstancias aconsejan que este tipo de contratos sean utilizados a partir de unos umbrales presupuestarios altos, que permitan compensar al contratista por los riesgos asumidos con los beneficios aportados por la gestión responsable de los mismos.
  • Financiación del Proyecto: La financiación puede ser directa, a cargo de los presupuestos de la administración pública contratante, o bien a través de entidades financieras, que pueden participar en el desarrollo del proyecto de distintas formas. En cualquiera de los casos lo fundamental para la evaluación de este aspecto serán los hitos de pago.
  • Análisis de riesgos: El estudio particularizado para cada proyecto y sus circunstancias, de los riesgos que se presentan en el desarrollo del mismo. Es decisivo a la hora de elegir la modalidad de contratación más adecuada. Se debe procurar identificar los riesgos involucrados para las partes e incorporar en el contrato las medidas para mitigarlos y asignar el riesgo residual a la parte que está en mejores condiciones de absorberlo.
  • Desarrollo tecnológico: Transferencia de tecnología, proceso y desarrollo tecnológico, marcan diferencias significativas entre las posibles soluciones a estudiar en un determinado proyecto y es en el ámbito de un contrato llave en mano, que aúna la responsabilidad de diseño, ingeniería, construcción y puesta en marcha, donde se consiguen mejores resultados finales. Es una de las más importantes justificaciones para optar por este tipo de contratos.

Evaluación de los factores determinantes

El procedimiento de evaluación consiste en un análisis cualitativo, indicando para cada determinante, las condiciones de idoneidad, o contraindicación, para el uso de la modalidad llave en mano en un proyecto.

Propiedad Independientemente de que se trate de un cliente público o privado, de que tenga mayor o menor estructura técnica propia, o mayor o menor experiencia, lo sustancial es que debe conocer con exactitud lo que desea y disponer de buena información sobre los parámetros de diseño, los procesos utilizados y las condiciones de obra. Ello permitirá acotar los factores de riesgo.

Es necesario evaluar la solvencia económica de la propiedad/cliente/entidad. En el caso de los contratos con administraciones públicas y organismos dependientes del Estado, se considera garantizada. En el caso de las entidades dependientes de las comunidades autónomas o municipales, se están produciendo fuertes retrasos, incluso impagos, consecuencia de la situación producida por la obligada reducción del déficit público. En caso contrario, se desaconseja el uso de la modalidad llave en mano.

Contratista: Debe demostrar su solvencia técnica y económica. La presentación de ofertas habitualmente va acompañada de la presentación de un aval o garantía, que puede definirse como el compromiso asumido, generalmente por un banco o compañía aseguradora, de pagar una determinada cantidad de dinero al cliente, cuando el contratista incumpla las obligaciones que derivan de su oferta. Si resulta adjudicatario, se devuelve dicha garantía provisional y se deposita la definitiva, que a su vez se devolverá tras la recepción del contrato. Asimismo, dado el carácter contractual que tiene la oferta en estos concursos, debe cumplimentarla con total responsabilidad, aportando las informaciones y los estudios necesarios que justifiquen su propuesta técnica y económica. Debe justificar que cuenta con los equipos humanos pluridisciplinares con formación, experiencia y capacidad de gestión, en contratos similares y su disponibilidad en el tiempo, de acuerdo con el plan de trabajo. A requerimiento del cliente, dicha justificación será documental y podrá acompañar compromisos formales de sustitución por personal similar, en caso de imposibilidad manifiesta de participación de algún profesional del equipo de trabajo propuesto.

El contratista se obliga en el contrato a la correcta ejecución de la prestación que constituye su objeto, de tal modo que su mal cumplimiento comporta una consecuencia derivada de su responsabilidad, como ya se ha expresado con anterioridad. La responsabilidad del contratista no se agota en la entrega de la obra a la propiedad, sino que una vez recibida ésta y hasta el número de años después, que recoja el contrato firmado entre las partes, el contratista responde por los vicios ocultos y sean debidos a su incumplimiento del contrato.

Es necesario en el procedimiento de evaluación de idoneidad estudiar la situación financiera de la empresa, o grupo de empresas, adjudicatarias. Solvencia financiera, facturación, cartera, valoración en el mercado bursátil. En el momento de la adjudicación, durante la ejecución y la fase de operación y mantenimiento, si fuera objeto del contrato, y el período de responsabilidad después de la entrega. Estas circunstancias hacen aconsejable llevar a cabo una prognosis, que permita estimar la capacidad de la/s empresa/s de respuesta ante posibles contingencias a las que estuviera obligada/s a dar respuesta. La seña de identidad del contrato llave en mano es la asunción de responsabilidad global por parte del contratista y de los compromisos relativos a plazo y presupuesto. Es necesario que el contratista seleccionado esté capacitado para hacer frente a sus obligaciones, de lo contrario se pondría en grave riesgo el desarrollo del proyecto. Por estos motivos, está totalmente contraindicado adjudicar un contrato llave en mano a una empresa, o unión temporal de éstas que no dispongan de probadas referencias de trabajos similares, así como de la correspondiente solvencia económica y la disposición de equipos con capacidad y experiencia probadas en la gestión de un contrato llave en mano.

Contrato: Como se ha ido describiendo a lo largo del artículo, la complejidad de los contratos llave en mano ha dado lugar a la aparición de contratos modelos que se han ido adaptando a los proyectos, propiedad, contratistas, formas de financiación y otros condicionantes. Hay que hacer hincapié en la necesidad de que el contrato recoja los acuerdos relativos a la responsabilidad asumida por cada parte frente a los riesgos inherentes al proyecto, durante la vigencia del contrato; los hitos parciales de finalización de obras, así como los plazos a partir de los cuales se incurren en penalizaciones, y su cuantificación; los mecanismos de aprobación parcial y final de las unidades de obra; los requisitos para cobrar, retenciones, avales y su devolución; los procedimientos de control; las condiciones y documentos de entrega y aceptación de la obra; período de garantía. En el caso de los contratos con entidades del sector público, que son administraciones públicas y organismos dependientes, se tratan de contratos que se firman por adhesión, no son negociables, salvo cuando el procedimiento de adjudicación es con negociación o diálogo competitivo. Asimismo, es necesario valorar, de una forma no restrictiva, el procedimiento de adjudicación elegido. Dicho procedimiento debe asegurar la transparencia y correcta elección del contratista. Es importante también, estudiar una planificación del concurso que lleve a disponer a tiempo de documentos y actividades necesarias para el buen fin del mismo. Los documentos de licitación deben ser precisos a fin de permitir a los licitantes presentar ofertas que compitan por el proyecto con alcance y condiciones iguales y definidos. Debe evitarse siempre que los oferentes tengan que analizar la peor situación posible, ya que ello supondría un fallo en el proceso de licitación.

Se valoraría de una forma muy positiva el hecho de que el contrato llave en mano fuera el final de un proceso de estimación a libro abierto OBE, ya que como se ha indicado en el punto correspondiente, se limitan los riesgos y se consigue una valoración económica mucho más ajustada, evitando así, desviaciones de plazo y presupuesto.

Los documentos contractuales que obligan a las partes deben determinar la asunción de riesgos y responsabilidades; procedimiento de compras; los hitos de plazo y pagos; los procedimientos de aprobación y entrega; en particular, la verificación y aceptación de la ingeniería desarrollada durante la construcción, contenido y entrega del proyecto as built; las pruebas que verifiquen que se han alcanzado los objetivos fijados en el proyecto. De no cumplirse, no es aconsejable la utilización del contrato llave en mano.

Presupuesto del proyecto: Se tomará como referencia de presupuesto umbral, el recogido en la modificación propuesta del artículo 26 del Reglamento general de la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas, Categorías de clasificación de los contratos de obras, Categoría 6, que a su vez deriva de los umbrales definidos en las directivas europeas, valor anual igual o superior a 5.186.000 €. En cualquier caso, este tipo de contrato se debe contemplar preferiblemente para proyectos grandes por razón de escala, justificando los posibles mayores costes con los ahorros derivados de asegurar plazo, presupuesto, calidad y funcionamiento en la vida del proyecto.

El contrato llave en mano no está indicado para proyectos sencillos, con bajos riesgos, en los que tenga más incidencia la mano de obra que el resto de unidades de obra, y con presupuestos inferiores a los reflejados en el párrafo anterior. Ya se ha expuesto que el proceso concursal y los procedimientos de ejecución de un contrato llave en mano, supone movilizar unos presupuestos suficientes que garanticen el correcto funcionamiento de los elementos que caracterizan a estos contratos: asunción de riesgo global, solvencia técnica y económica, equipos con experiencia en el desarrollo simultáneo de ingeniería y construcción, en gestión de compras, en montaje de equipos y puesta en marcha.

Financiación del proyecto: Independientemente del tipo de cliente, público o privado, y de la forma que prevea financiar el proyecto, lo importante es recoger en el contrato unos hitos de pago que permitan al contratista desarrollar el proyecto sin necesidad de acudir a financiación externa, al menos en cantidades significativas. De lo contrario, se estaría hablando de otro tipo de contrato, que incluyera financiación del mismo, ya que habría que contemplar entonces, la forma de recuperar dicha inversión y cargar los correspondientes costes financieros. Normalmente en los proyectos complejos, el cumplimiento del plazo, obliga a encargar equipos y materiales por adelantado. Es habitual, y deseable, que en este tipo de contratos se recojan en sus cláusulas, pagos iniciales por adelantado (dawn payment), contra avales, que permiten una gestión equilibrada del contrato con flujos de caja positivos o pequeños desfases. Asimismo, el contrato debe recoger las condiciones de recuperación de avales y retenciones, que permitan planificar el “cash flow” del proyecto y prever cobros y pagos, y si fuera necesario, la financiación del tramo negativo.

Es muy importante disponer previamente a la formalización del contrato de información fiable sobre la situación económica del cliente, promotor u organismo financiero. En el caso de los contratos con entidades del sector público, es necesario analizar también, si la financiación del proyecto está garantizada, así como hitos y tiempos de cobro de las certificaciones. También, si el contrato requiere y admite pagos por adelantado. Se debe analizar si las empresas adjudicatarias necesitarán utilizar financiación propia o a acudir a financiación externa. De ser así, se hace más exigente la solvencia financiera de las empresas que aspiren a realizar este tipo de contratos.

Si el análisis del “cash flow” del proyecto da claramente un resultado negativo, no está indicada la adopción de la modalidad llave en mano. Esta no es una condición exclusiva de estos contratos, pero se viene justificando que el contrato llave en mano es un instrumento adecuado para desarrollar proyectos grandes, proyectos complejos y proyectos que incluyen significativos desarrollos tecnológicos, que generalmente suponen un elevado esfuerzo inversor, cuya financiación debe correr por cuenta del cliente, como también se ha expresado, de lo contrario deberían emplearse otros modelos que contemplan financiación. Si el flujo de caja no tiene equilibrio, el desarrollo del proyecto podría dañar seriamente al contratista. En base al reparto de riesgos clásico en los contratos llave en mano, el cliente debe garantizar la financiación del proyecto.

Análisis de riesgos: Es conveniente contar previamente a la firma de un contrato llave en mano, con un análisis exhaustivo de riesgos particularizados para el proyecto, con adjudicación y delimitación de los mismos, de acuerdo con experiencias anteriores, propia o ajena, de los contratantes.

En particular, para el caso de contratos llave en mano para la provisión de infraestructuras en España habrá que hacer especial hincapié en los riesgos derivados de la gestión del mismo:

  • Planificación y control de plazos y presupuesto.
  • Equipos, humanos y materiales.
  • Contrato, requisitos, especificaciones, hitos, cambios.
  • Administración/nes competente/s, permisos, expropiaciones, requisitos medioambientales, servicios afectados, seguridad en el trabajo.
  • Diseño, funcionalidad, competitividad, calidad, ventaja diferencial y realizado en plazo.
  • Compras, especificaciones, petición de ofertas, adjudicación, control, supervisión de fabricación de equipos, transporte, montaje.
  • Construcción, equipos propios, subcontratistas, colaboradores especialistas.
  • Puesta en marcha, verificación cumplimiento especificaciones, calidad.
  • Proyecto “as built”.
  • Entrega provisional y definitiva.

En cualquier proyecto de construcción es necesario, y se hace habitualmente, realizar el correspondiente análisis de riesgos. En el caso de los contratos llave en mano, la diferencia fundamental con el resto de los tipos de contrato es la responsabilidad global que asume el contratista y la obligación de entrega funcionando de la infraestructura, por el precio y en el plazo, acordados. Habitualmente los presupuestos serán altos, según se viene explicando. Se infiere que la exigencia en la gestión de riesgos es máxima en estos contratos. La ausencia del análisis de riesgos desaconseja la utilización del llave en mano, por el perjuicio que puede llegar a suponer para las partes, y en definitiva para la viabilidad del propio proyecto.

Desarrollo tecnológico: Siempre que el contrato incluya transferencia tecnológica, aunque no se produzca compra/venta de tecnología, el contrato llave en mano es el que mejor responde a los requisitos. Las propuestas que contemplen desarrollos tecnológicos, u otros elementos técnicos diferenciales deben ser valoradas de una forma determinante en el proceso de selección. En el caso de los contratos con administraciones públicas y organismos dependientes, es importante analizar el criterio de valoración de las ofertas, en particular el peso de la técnica respecto la económica y, dentro de las técnica, los detalles de evaluación.

Si el proyecto carece de los mencionados valores tecnológicos, resta justificación a la elección del contrato llave en mano, teniendo que evaluar los inconvenientes que conlleva su desarrollo, frente a las ventajas que puede ofrecer. El proceso concursal y los procedimientos de ejecución de un contrato llave en mano, supone movilizar recursos de todo tipo que se justifican por singularidad, complejidad, tamaño, presupuesto y/o desarrollos tecnológicos.

Estudio de casos

Se ha realizado un estudio de casos colectivos, siguiendo el método de Stake, aplicando el procedimiento de evaluación de los siete determinantes de la viabilidad.

Los proyectos se han seleccionado con el fin de explicar la viabilidad de los contratos llave en mano para la provisión de infraestructuras públicas en España. Por lo que se han elegido para su evaluación, contratos que se adjudicaron en dicha modalidad, o mediante la de contrato de proyecto y obra. Además, se han tenido en cuenta en la elección, los criterios de idoneidad y contraindicación de la utilización de este tipo de contratos. Se ha buscado en cada uno de los proyectos elegidos, que resultaran ejemplares en uno o varios aspectos, a fin de que pudieran ser referentes en posteriores análisis. A continuación se resumen las características diferenciales de cada uno de los proyectos incluidos en el estudio de casos:

Planta desaladora de Perth: es un proyecto desarrollado por las empresas Técnicas Reunidas, Valoriza, A.J. Lucas y Worley Parsons en alianza con el cliente, Water Corporation of Western Australia. La alianza es una modalidad en la que cliente y contratista participan al 50% en el desarrollo y toma de decisiones del proyecto, buscando el beneficio de éste. El proyecto se construyó en dos fases de 50 Hm3/año, cada una, y el contrato contempla 25 años de operación y mantenimiento. La desaladora fue elegida “Desaladora del año 2012” en los Global Water Awards celebrados en Roma (Global Summit Awards: Southern Seawater Desalination Plant awarded plant of the year 2012), ambicioso reto tecnológico fijado por Water Corporation.

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Desaladora de Perth

Tercer juego de esclusas ampliación Canal de Panamá: es un proyecto adjudicado a las empresas Sacyr, Impregilo, Jan de Nul y Constructora Urbana por la Autoridad del Canal de Panamá. El proyecto permitirá ampliar el Canal, aumentando la capacidad de transporte de carga de 300 a 600 millones de toneladas anuales. La propuesta que resultó ganadora presentaba unos desarrollos tecnológicos que permitirán la reutilización del agua utilizada en las esclusas. El diseño de las mismas y su funcionamiento han supuesto otro importante reto. El proyecto aún está en curso.

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Alta velocidad ferroviaria La Meca-Medina: proyecto adjudicado al consorcio Al Shoula Group formado por doce empresas españolas y dos saudíes, Renfe Operadora, Adif, Ineco, Talgo, OHL, Dimetronic, Indra, Copasa, Cobra, Imathia, Inabensa, Consultrans, Al Shoula y Al-Rosan Contracting, por Saudi Railways Organization. El contrato incluye proyecto y construcción, suministro de trenes y 12 años de operación y mantenimiento. Se encuentra en fase de construcción, habiendo comenzado las pruebas y entregas de trenes. Hay significativas aportaciones tecnológicas en el proyecto, relativas a control de línea, respuesta a temperaturas extremas, lucha contra daños producidos por la arena y mejoras en seguridad y mantenimiento. Proyecto muy singular, 450 km. de línea de alta velocidad a través del desierto, 35 trenes diseñados para dar respuesta a una demanda de 60 millones de pasajeros/año, con puntas de 12.000 pasajeros/hora y vagones diferenciados para hombres y mujeres.

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AVE La Meca-Medina

Planta desaladora de Oropesa-Cabanes: contrato de proyecto y obra ejecutado por las empresas Técnicas Reunidas, Assignia y Torrescamara para ACUAMED. Desaladora que formaba parte de las actuaciones del programa AGUA, con capacidad de producción de 21,5 Hm3/año, ampliable hasta 43 Hm3/año. Se implementaron desarrollos tecnológicos tendentes a ahorrar energía y evitar la contaminación. El contrato se ha desarrollado en plena crisis económica y ha sufrido las consecuencias de las tensiones surgidas entre las administraciones implicadas, fundamentalmente la del Estado y los ayuntamientos que habían suscrito el programa de actuación integrada, que recogía que el suministro garantizado de agua, obligaba a los ayuntamientos a cubrir los costes de amortización, 25 años, y explotación. Los recortes presupuestarios y la no realización de importantes desarrollos urbanísticos mantienen bloqueados los acuerdos suscritos.

Determinantes de la viabilidad de los contratos llave en mano para la provisión de infraestructuras públicas en España

Desaladora Oropesa-Cabanes

Conclusiones

Los siete factores determinantes elegidos para realizar una evaluación cualitativa que permita dictaminar la viabilidad del contrato llave en mano para la provisión de infraestructuras en España son el resultado de analizar: cliente, contratista, contrato, presupuesto, financiación, riesgos y desarrollo tecnológico.

El contrato llave en mano está indicado en el caso de proyectos en los que se utilicen maquinaria compleja y se fabriquen y monten equipos de última generación, que junto al diseño y proceso, den lugar a desarrollos tecnológicos y que requieran del contratista complejos procedimientos para realizar las pruebas, inspecciones y ensayos previos a la puesta en servicio y aceptación.

El contrato llave en mano no es adecuado utilizarlo en proyectos de complejidad baja o media, con incidencia importante de la mano de obra. También está contraindicado para los proyectos pequeños, de bajo presupuesto, o con riesgos bajos.

El desarrollo de un proyecto llave en mano exige del cliente una estructura técnica adecuada y con experiencia para definir los requisitos y parámetros del proyecto a desarrollar. En caso de no contar con personal propio con experiencia, es necesaria la contratación de empresas que acrediten dicha experiencia, para realizar las labores de control y seguimiento del contrato.

El llave en mano requiere que el contratista adjudicatario tenga solvencia técnica y económica suficientes acorde con la envergadura del proyecto. Empresas con medios humanos, materiales y procedimientos con experiencia en contratos similares. Es práctica habitual la formación de consorcios entre empresas que sean complementarias en el reparto de trabajos y la asunción de riesgos y de responsabilidades.

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