El agua y las patologías de las humedades estructurales en la edificación

El agua y las patologías de las humedades estructurales en la edificación

(Artículo publicado en la Revista Obras Urbanas número 58)
Ricardo Cañada Malo; Arquitecto del Consejo Asesor de Murprotec, Director de los Cursos Nacionales sobre Patologías de las Humedades en la Edificación y Director del estudio RMC de arquitectura

El agua es el mayor desafío del hombre. Su dualidad, como fuente de vida y elemento destructivo, nos atrae a la vez que buscamos protegernos de ella.

En el Paleolítico surge la necesidad de refugio y las cuevas, un cobijo seguro, seco y caliente, se convierten en el lugar donde resguardarse de las inclemencias del tiempo. El concepto de cabaña aparece en el Neolítico, asociado a una vida más itinerante que precisa establecer en cualquier localización una vivienda en la que refugiarse de la climatología adversa y el agua. Ambas son los orígenes de toda la arquitectura posterior y tendrán un reflejo en la misma. En función de la estereotomía de la propia construcción nos acercaremos más al concepto de una u otra, pero en ambos casos resuelven la necesidad de protegerse del frío, el agua y las condiciones ambientales desfavorables.

Asimismo, el hombre ha dedicado innumerables esfuerzos a contener el agua y canalizarla con ejemplos como las obras de ingeniería romanas: acueductos, presas, regadíos etc.

El hombre sueña y juega también con construcciones que desafían el agua como los palafitos orientales, o ciudades que la conquistan como Venecia o Ámsterdam. En la historia de la arquitectura y la construcción, el agua siempre está presente como elemento de atracción permanente al que debemos desafiar.

Hoy en día, protegernos del agua sigue siendo uno de los principales retos al que nos enfrentamos. Buscamos mantenerla fuera de nuestros edificios y construcciones para alargar su vida útil y conservarlos en el mejor estado posible. El agua y las patologías asociadas a su actuación sobre los edificios son los mayores agentes de deterioro de una construcción y para enfrentarnos a este problema es preciso reflexionar sobre el proceso básico a seguir:

  • Primero: Se debe efectuar una correcta identificación de las manifestaciones que el agua origina en una edificación, haciendo una correcta lectura de las mismas para efectuar una acertada diagnosis de la patología.
  • Segundo: Se debe saber clasificar el tipo de patología a la que nos enfrentamos y una vez identificada, tipificada y diagnosticada, se debe de proponer una actuación de rehabilitación y un tratamiento correcto.

Atendiendo este procedimiento, el primer punto a desarrollar sería la clasificación de las humedades estructurales que pueden afectar a una edificación. La manera más sencilla es atender a la procedencia de estas aguas: si se originan en el interior del edificio o por el contrario vienen desde el exterior. Las originadas en el interior de la edificación se pueden subclasificar a su vez en dos grandes grupos: las fugas de las instalaciones y las condensaciones. Las originadas en el exterior del edificio son humedades sufridas por aguas producidas fuera del mismo y afectarán a la construcción en función de los empujes que el líquido haga sobre ésta; así tendremos empujes horizontales de aguas contenidas en el terreno que se manifiestan a modo de filtraciones y por otro lado, empujes verticales que pueden ser tanto ascendentes (capilaridades) como descendentes (goteras).

Empezaremos analizando las humedades originadas en el interior del edificio, que son las fugas de instalaciones y las condensaciones. Por un lado, las fugas de las instalaciones afectan de manera directa a las estructuras de madera (otras estructuras aguantan mejor estas afecciones). Su localización es sencilla y su rehabilitación pasa por la reparación de la instalación. Las fugas de saneamiento horizontal son las únicas que debido a las consecuencias que tienen sobre la cimentación del edificio deben tener control y detección. A largo plazo pueden provocar asientos diferenciales por lavado de áridos en la cimentación del edificio.

El otro gran subgrupo de las originadas en el interior del edificio son las condensaciones, una sobresaturación de vapor de agua en la atmosfera del inmueble. ¿Cómo se produce esta saturación? Afectan principalmente dos factores, una generación constante de vapor de agua y la deficiente eliminación del mismo. Por ejemplo, una familia formada por cuatro personas genera diariamente con sus quehaceres domésticos entre 5 y 9 litros de vapor de agua. Si la falta de permeabilidad de los paramentos, suelos y acabados del inmueble impide eliminar el exceso, estamos avocados a terminar produciendo una patología de condensación en la edificación. Por tanto, cuanto más impermeable es la piel de un inmueble, más fácilmente se generará esta patología.

¿De qué manera se manifiesta una condensación? Físicamente se tiene una atmosfera sobresaturada de agua en estado gaseoso que se licuará en los puntos del inmueble en los que por temperatura alcance el estado líquido, es decir, aquellos puntos en los que alcance la temperatura de rocío. Licuara en los elementos más fríos del edificio, en las zonas con mal aislamiento, sin roturas de puente térmico y paramentos perimetrales orientados al norte. Es en estos elementos permanentemente humedecidos donde se producirán anidaciones de hongos, mohos y aspergilus, produciéndose las manchas oscuras características de las condensaciones.

Esta patología lleva afecta una triple acción negativa sobre el inmueble: En primer lugar, un deterioro de la propia edificación, riegos para la salud de los habitantes del inmueble (asmas, alergias, problemas respiratorios y musculares, reumas, etc.) y por último, una pérdida energética constante.

Existen diversos tratamientos en el mercado para esta afección. Yo recomendaría siempre aquellos que estén encaminados a solucionar el problema desde el origen de la patología, es decir, el exceso de vapor de agua en la atmosfera. Las Centrales de Tratamiento de Aire insuflan aire seco en la vivienda absorbido del exterior (con una curva de saturación saneada) y expulsan el aire viciado de la misma, saneando de este modo el aire del inmueble. Así se evita la licuación del agua vapor en los elementos más fríos, haciendo desaparecer de esta forma las anidaciones de hongos y aspergillus. Las Centrales de Tratamiento de Aire solucionan por lo tanto los tres problemas: el deterioro constructivo del elemento, el agente patológico para la salud de los habitantes del inmueble y la pérdida energética constante.

Tras estudiar las humedades generadas en el interior del edificio, analizaremos el otro gran grupo, las generadas por aguas exteriores a la edificación y que afectan a la construcción. Dentro de este grupo existen empujes horizontales y empujes verticales de agua.

Los empujes horizontales de aguas del terreno o lo que es lo mismo, las filtraciones, se producen en paramentos verticales y siempre en cotas bajo rasante. Los cauces freáticos, acuíferos subterráneos sobre estratos impermeables, son los generadores de esta afección. Tenemos dos tipos de cauce: los libres, cuando la capa superior no es un sustrato impermeable y puede variar su altura y la confinada, cuando las dos capas son impermeables y el cauce está delimitado superior e inferiormente. Estos últimos sustratos filtran el agua con mucha más presión que el primero.

Los cauces freáticos producen empujes de agua que generan filtraciones en los paramentos del edificio y al ser elementos de contención de tierras y en muchos casos de carga, su deterioro permanente puede poner en peligro la seguridad estructural de la construcción. Para este caso se puede intervenir exteriormente o interiormente.

Mi recomendación es hacerlo interiormente porque así se eliminan condicionamientos urbanísticos y morfológicos de la localización del inmueble, posibilita trabajar en varias alturas de profundidad – si se hace exteriormente sería en zanja perimetral drenante- y además son los únicas intervenciones que actúan tanto para filtraciones como para capilaridades, que suelen ir unidas.

La intervención interior se efectuaría mediante capas sucesivas de resinas epoxis bicomponente. Estas capas confieren varias propiedades al paramento afectado: La primera propiedad es hacerlo impermeable al agua y la segunda, pero igualmente importante, evitar el contacto del elemento afectado con el aire e impide su oxidación -dado que el trasdós del muro está en contacto con el terreno y no oxida tampoco- deteniendo de este modo su deterioro constructivo. Es precisamente ese proceso de agua más oxidación del elemento lo que produce el mayor deterioro molecular de las estructuras. Sin embargo, es importante indicar que mediante este tipo de intervención se detiene el deterioro del elemento afectado, pero no lo rehabilita, es decir, un elemento cuya capacidad portante haya sido reducida deberá de tener una rehabilitación estructural previa a la ejecución del tratamiento de resinas hidroepoxis multicapas.

Por otro lado, existen humedades procedentes de empujes verticales de aguas, que pueden ser descendentes, también llamadas goteras, o ascendentes –capilaridades-.

Las goteras responden siempre a algún fallo en la impermeabilización de los paramentos horizontales del edificio en contacto con el exterior. Son fáciles de localizar y su tratamiento normalmente pasa por la reparación del elemento original deteriorado. Estos fallos en el funcionamiento de la impermeabilización pueden ser debidos principalmente al deterioro por agentes externos (punzonamiento, rotura, quemado, etc.) de la impermeabilización o al final de su vida útil. En cualquier caso siempre es recomendable, una vez saneado, proteger la nueva impermeabilización.

Las humedades por capilaridad aparecen con la absorción ascendente de aguas exteriores al edificio a través de los microcapilares del sólido contra gravedad. Esto se produce cuando las fuerzas de atracción interna entre las moléculas del líquido son menos intensas que las fuerzas de atracción intermolecular entre el sólido que lo contiene y el líquido, es decir, cuando las fuerzas de cohesión del líquido son menores que las fuerzas de adhesión entre el líquido y el sólido (Ley de Jurin). Esto es lo que hace que el líquido ascienda a través del sólido contra gravedad, y es por ello que cuando elementos constructivos con una cierta porosidad están asentados sobre suelos saturados en agua se produce este efecto. A largo plazo puede tener consecuencias importantes para la estabilidad y la capacidad portante del elemento afectado y en consecuencia del edificio. Es importante que estas humedades se detecten cuanto antes y sean erradicadas en el menor plazo posible por lo altamente dañinas que son para la edificación.

De los tratamientos existentes, el más eficaz desde mi punto de vista y basándome siempre en mi experiencia, sería la ejecución de inyecciones de emulsiones de resinas siliconadas expansivas en el interior del elemento afectado. La creación de estos cordones antihumedad nos permiten reproducir en un elemento ya existente la barrera antihumedad que construimos en los edificios de nueva planta. Se ejecutan inyecciones de resinas siliconadas en la base del muro afectado, separándolas una distancia inferior al radio de expansión de la resina en el interior del sólido para garantizar así la continuidad del tratamiento en toda su horizontalidad y el éxito del mismo.

Como vemos, cada patología existente cuenta con tratamientos adecuados y específicos para su solución y es primordial la correcta detección para poder elegir el tratamiento a emplear. Hay que tener en cuenta que es muy habitual la combinación de distintas afecciones en una sola manifestación, en cuyo caso deberíamos combinar distintos tratamientos para la correcta eliminación de este agente patológico.

Gracias a Murprotec, esta materia se está difundiendo de forma más extensa y detallada a través de los Cursos Nacionales sobre Patologías de Humedades Estructurales en la Edificación, de los que tengo el honor de ser el Director. Estos cursos, en colaboración con los distintos Colegios de Arquitectos y Arquitectos Técnicos Nacionales cuentan con el patrocinio y apoyo de Murprotec, empresa líder a nivel europeo en este tipo de intervenciones y tratamientos.

Los cursos llevan impartiéndose desde hace dos años con una gran acogida a nivel nacional por parte de profesionales y técnicos prescriptores. Durante la jornada pueden conocer las distintas patologías relacionadas con la humedad en la construcción, saber los medios más adecuados para detectarlas y analizar las distintas soluciones que se pueden efectuar en función del tipo de afección.

Creo que es importante recalcar la labor docente que se está haciendo por la importancia de las consecuencias que estas afecciones tienen para la edificación. Asimismo, es vital que los distintos agentes de la edificación compartamos conocimientos y experiencias.

1 Comentarios

  1. Que tema más interesante amigos, y es que ¿quien no ha tenido problemas de humedades en casa?. Me ha gustado mucho este artículo donde se explica de forma clara las causas de los problemas producidos por el agua, y es cierto que ya contamos con productos geniales que nos ayudan a solucionar los problemas con el agua, pero aún mejor si se utilizan con inteligencia nunca los tendremos.

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